miércoles, 20 de julio de 2011

silencios



Me gusta el silencio,
ese silencio suave
que arranca sonidos...
callar, cerrar los ojos
y escuchar al viento
en los árboles,
a las olas
desmayarse en la playa,
o a los aspersores
-que en Andalucía llamamos
 periquitos-,
regando al trasluz
los campos.

Me gusta escuchar estos 
sonidos en silencio,
dejarme llevar
por el murmullo cadencioso
del aire en hojas y ramas,
por el de las olas
entregándose a la arena,
o el del agua,
girando al aire
al esparcir el riego.

Hay silencios armoniosos,
silencios que transmiten paz,
  que inundan los sentidos
de belleza, 
cosquillean el ánimo,
y alegran la vida.
Silencios...
delicados silencios,
 mágicos silencios,
vulnerables silencios,
sonoros silencios...
silencios que son
 racimos de sensaciones
 preñadas de endorfinas.







Con este poema el blog se toma unas merecidas vacaciones... no publicaré hasta septiembre, pero no creáis,  seguiré estando ahí: leyéndoos, disfrutando de vosotros y de vuestros post, y por supuesto, haciendo comentarios. A tod@s, -estéis de vacaciones o no-, os deseo lo mejor: disfrutad intensamente día a día,   que estamos en el mundo para ser felices, y la vida es muy corta. Os quiero muchísimo, mil besitos supergordotes, y hasta la vuelta.


miércoles, 6 de julio de 2011

ni palabras



Me gusta mirarte
a los ojos
y ver una sonrisa,
y sentir cosquillas
de cariño,
de complicidad y
empatía.
Me gusta mirarte
a los ojos
sin decir nada,
sabiendo que
sabes lo que sé,
que no necesitamos
de palabras.



Este poema quiero dedicárselo a mis amigos Juanma y Darío, dos maravillosos seres humanos... y como dice el refranillo, que seguro conoceréis, en la frase "un amigo verdadero", verdadero sobra, pues eso, dos amigos.




lunes, 20 de junio de 2011

ventana interior





Ni un árbol,
no crece en mí
ni un árbol,
estoy seca como
un páramo agreste,
sin vegetación ni
matojos,
rala,
y lo poco que anida,
el escaso sustento
de mi alma,
se encarga de
hacerlo morir.
Hoy soy un paisaje
estéril, 
volcánico y lunar,
desértico,
dónde ni un árbol
crece, ni un
sólo árbol verde.




Este poema lo escribí hace ya tiempo, por aquel entonces me sentía así: yerma... ya sabeis, contratiempos de la vida, que haberlos haylos, como las meigas, y tod@s, alguna vez, hemos tenido que enfrentarnos a ellos, aunque fueran molinos con alma de gigantes, cual gesta quijotesca. Pero para quitarle un poquito de sinsabor, os dejo este vídeo... a ver, a ver si dais con la peli.




!No me digais que no la habeis acertao!, jajajaja, pero si estaba cantao per favore... millonazo de besitos gordis



lunes, 13 de junio de 2011

duele la droga



Me duele verte
sin brillo en los ojos,
sin aliento,
sin paz,
sin que seas
dueño de tu vida.
Me duele entender
que te evadas
eligiendo a la muerte
de compañera,
y en el camino:
tu y la droga
y la nada,
hundiéndote poco a
poco, perdido,
sin horizonte,
a la deriva.
Me duele, porque duele,
y atónita,
no sé qué hacer
ni a quien acudir
ni a donde llamar,
y te miro y me duele,
y me miro y me duele.
Te conozco,
y me duelo de impotencia
ante tus negras ataduras...

!oh Dioses, os suplico
que salga el sol
que mata la muerte
de la muerte!



Este poema lo escribí cuando ví a un vecino del bloque donde vive mi madre... lo conozco desde siempre, a él y a su familia, gente honrada y buenísima (él y su hermana eran compañeros de colegio de mi hermana pequeña, y también amigos), y me impactó encontrármelo totalmente a la deriva, enganchadísimo en la droga,  escuálido, como una sombra errante, ausente de sí mismo y de la vida... !qué triste ver a una persona así, cuando lo has visto ir creciendo lleno de todo: de cariño, de vida, de ilusiones, de sueños... que triste por Dios!, !que tremendamente triste y doloroso!, ni pensar quiero lo que tienen que sentir esos padres... qué veneno tan cruel la droga, qué asesina.

domingo, 5 de junio de 2011

para nadie



Hoy necesito mar,
viento,
graznido de gaviotas
y olor a salitre.
Evaporarme al sol,
diluirme.
Salir de mí,
volver a la inocencia
y perderme
en el azul infinito
del horizonte...
y como la canción,
que el agua y la sal
se me escapen
entre los dedos.
Hoy siento,
que no estoy para nadie.


domingo, 22 de mayo de 2011

el tiempo



El tiempo...
infinito,
inflexible,
inefable,
invencible,
inabarcable,
vivo, pero escapándose
insolente de nuestros dedos,
constantemente en movimiento,
avanzando sin detenerse,
implacable.
El tiempo que construimos
a base de momentos,
subjetivo siempre, más
nunca destinado a perpetuarse.
El tiempo que nos juzga,
que nos encumbra
 o nos humilla,
el implacable tiempo
que según va pasando
más tememos se nos acabe.
!Cuantas cosas por hacer!,
!que finitud más breve
la de una vida!,
!que sentencia tan terrible
la del tiempo!




domingo, 1 de mayo de 2011

abre tu corazón



Tienes un mar de cristal
en la mirada,
inmenso, azul, quemante
de tan frío,
aislado y mudo cual
jóven como los de hoy,
autista entre máquinas
de juegos virtuales,
insonorizado del mundo,
hierático de vida,
impermeable.

Deja que tu mirada
llegue a puerto,
que toque arena y playa,
no te aisles,
y que el mar de cristal de tus ojos
se torne cala cálida y acogedora,
deja al vaivén de olas
desanudar
 pasiones y sonrisas:
abre tu corazón,
ábrelo, para que se enciendan
mil lucecitas de colores.


Este poema se lo escribí a mi hija mayor (Rocío, 17 años), que es una de esas jóvenes-generación de autistas: siempre con los casquitos de música puestos, con una capacidad casi patológica para interactuar con maquinitas y aparatos telemáticos varios, y escasamente permeable a los problemas del mundo (el paro, el terrorismo, las tensiones internacionales, los totalitarismos de cualquier índole...) enfín, supongo me entendéis.
Mil besitos a tod@s, no se si sabéis que mañana comienza la Feria de abril que este año, circunstancialmente cae en mayo, y que -como en la Semana Santa-, andamos mirando al cielo, porque no se van los nubarrones negros... !y la feria también con agua!